El Covid-19 tiene un efecto negativo en la industria del EV

El cierre de fábricas es una señal de que los fabricantes de automóviles tienen un camino accidentado, mientras que los bajos precios de la gasolina pueden afectar gravemente a los vehículos eléctricos. Los fabricantes de coches están cerrando sus fábricas temporalmente y el futuro de los coches eléctricos como el Chevy Bolt podría estar en peligro.

El cierre de fábricas en EEUU y sus consecuencias en la industria del vehículo eléctrico

La pandemia Covid-19 está causando una agitación económica, política y social que no se había producido en décadas, y las principales industrias, desde las finanzas hasta las aerolíneas, ya han sentido las consecuencias. La última víctima fue la industria automotriz de EE.UU., que el miércoles anunció el cierre completo de las tres plantas en Detroit, que durará al menos hasta finales de mes.

El impacto de esta pandemia en los fabricantes de automóviles ya está muy extendido. Después del brote del virus en China, las ventas de coches cayeron un 80 por ciento el mes pasado. Una industria de todo el mundo ha cancelado grandes eventos como el Salón del Automóvil de Ginebra este mes y el equivalente en Nueva York el mes que viene, por temor a que el virus se extienda.

Los fabricantes de automóviles europeos comenzaron a cerrar temporalmente sus fábricas la semana pasada debido a la preocupación por la salud de sus trabajadores, la caída de la demanda y las graves perturbaciones en la cadena de suministro de los fabricantes, incluida China. Y ahora la industria estadounidense también está cerrando.

Predicciones de analistas sobre la industria electromotriz

El analista principal de Navigant Research, Sam Abulsamid, predijo que la industria estadounidense se cerraría en un post de Twitter. Según él, la decisión de cerrar está en consonancia con los protocolos de la industria adoptados tras las quiebras de 2008, que ofrecen a las empresas una mayor flexibilidad en la gestión de la producción y el inventario para responder a la disminución de la demanda.

Un analista automotriz de IHS Markit predice que la caída del mercado bursátil afectará a la confianza de los consumidores, que se verá aún más socavada por las pérdidas salariales y la caída de los precios de la vivienda. Espera que Washington presente algún tipo de ayuda, cuya forma aún se está discutiendo.

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Actualmente, IHS estima que las ventas de coches en los EE.UU. caerán a 15,4 millones este año, comparado con los 16,5 millones del año pasado. Pero esta estimación es anterior al cierre del miércoles, y Negle admite que es probable que siga bajando.

Sin embargo, Navigant’s Abuelsamid cree que la industria automotriz puede resistir mejor que la industria de la aviación. Cualquiera que sean las consecuencias inmediatas, ambos analistas coinciden en que es probable que la crisis obligue a los fabricantes de automóviles a replantearse sus estrategias de producción, en particular sus nuevas propuestas bastante agresivas. Y esto podría ser una noticia particularmente mala para los vehículos eléctricos.

Esperanzas en un futuro indeterminado

El mercado de la electricidad es particularmente vulnerable en la crisis actual. Esto se debe en parte al hecho de que todavía es relativamente joven y depende de fuentes globales para su tecnología principal: las baterías. Los coches eléctricos ya se venden con gran dificultad al consumidor medio.

El lanzamiento del crossover eléctrico Ford Mustang que inspiró el Mach-E el otoño pasado fue un gran éxito y el mercado de este segmento ha crecido lentamente, en gran parte gracias al entusiasmo de sus primeros usuarios. Pero esa proporción sigue siendo pequeña -un 2,2% en 2019- y los precios del petróleo están bajando, mientras que, sea lo que sea lo que traiga la pandemia, los posibles compradores de vehículos eléctricos pueden permanecer del lado de los coches con motor de combustión durante algún tiempo.

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El líder de EV, Tesla, redujo el valor de su inventario a más de la mitad el mes pasado, debido a una mezcla de problemas de demanda y conexiones con paradas de proveedores chinos. Los coches eléctricos, que cuestan más que sus homólogos de gas e híbridos, también podrían sufrir de la codicia de los consumidores.

Solo esperemos que estos efectos no se agraven en el mercado Europeo, el cual esta ocasionando pérdidas sustanciales en todo el continente.